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9 de septiembre de 2019

De visita por el Acuario

Un recorrido por el Acuario del Río Paraná invita a descubrir cien especies de peces. Este espacio de gran desarrollo científico y tecnológico busca concientizar sobre el cuidado del río y su entorno.

“Se lo conoce como acuario pero en realidad es un Centro Científico, Tecnológico y Educativo. El objetivo es el desarrollo de la ciencia y de las herramientas tecnológicas para la acuicultura y la conservación del ambiente”, explica Jimena Ruiz, biotecnóloga y coordinadora de residentes del sector  educativo.

De Grandes y Chicos recorrió los distintos espacios que propone el Acuario del río Paraná: el parque autóctono, el laboratorio y finalmente la sala de acuarios, el que nadie quiere perderse.

Paseo en familia

El ingreso al acuario se realiza a través de una visita guiada y los fines de semana se recomienda adquirir la entrada con anticipación. Durante una hora y media los visitantes recorren las instalaciones, y si son niños o niñas se incorporan algunas propuestas lúdicas. Además varios dispositivos tecnológicos interactivos potencian la observación, la exploración y el juego.

“Las personas reciben esta propuesta con mucho entusiasmo, nos visitan pescadores que saben mucho de peces y también quienes no conocían casi nada de la variedad que habita nuestro río”, señala la profesional. Pacú, pejerrey, surubí, boga, mojarras son quizás las especies más conocidas entre las 250 que habitan el Paraná, uno de los ríos más importantes del mundo por su caudal y biodiversidad.

“A los chicos les encanta ver los peces y en el sector del laboratorio los invitamos además a imaginar que son científicos”, continúa.

Parque autóctono

La visita comienza en el parque autóctono, un maravilloso balcón al río para disfrutar del paisaje y la naturaleza. En este espacio se representan las ecorregiones de la provincia de Santa Fe como el pastizal Pampeano, el Espinal, el bosque húmedo, y el bosque de la zona costera.

En el exterior del acuario, también se observan los piletones perimetrales donde se mantienen los peces que se estudian en el laboratorio y que son de gran tamaño como el pacú y el pejerrey. También una laguna artificial muestra qué pasa del otro lado de las islas. “Este cuerpo de agua puede ser un arroyo o bañado, y es el lugar donde las especies se reproducen cuando el río está bajo”, explica Ruiz.

La sala de acuarios

Diez peceras representan diferentes ambientes del río y su humedal. Identificar los distintos tipos de peces, su alimentación y conducta es lo más atractivo de la visita. Rayas, viejas del agua, palometas, mojarras, chanchas del agua nadan por sus aguas entre las cien variedades que habitan en los sistemas de vida del acuario.

“Hay peces que tienen escamas y otros que no”, destaca la biotecnóloga entre las curiosidades de los vertebrados. Cuenta también cómo se fueron adaptando a las condiciones del acuario y a su alimentación. Un grupo de acuaristas buzos se ocupan del bienestar de los peces y de la limpieza de las peceras.

En el laboratorio

El acuario cuenta con un espacio para la investigación a cargo de un equipo de científicos: biotecnólogos, técnicos, acuaristas buzos y educadores. El laboratorio de biotecnología acuática realiza estudios de genética y genómica de peces del Paraná para conocer el estado de las poblaciones y desarrollar tecnología aplicada a la piscicultura.

Este centro de investigación depende de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, y del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. “Se estudia el comportamiento de los peces y las condiciones de crecimiento a distintas temperaturas”, afirma Jimena Ruiz.

Desde el acuario se busca además incorporar mejores prácticas y el intercambio de conocimientos entre la comunidad de pescadores y los científicos, para el respeto y la conservación de la vida en el río Paraná.

Fuente: www.degrandesychicos.com.ar